Manos

-Además, el pollo rebozado siempre humea demasiado.
-Pues te hago salmón a la plancha. Está fresquísimo.
-Sabes que me dan miedo las espinas.
-Entonces te preparo una macedonia de frutas, que eso sí te gusta.
-Tengo la barriga un poco…
-Tómate aunque sea un vaso de leche con galletas.
-No insistas, mamá. No tengo hambre.
-Está bien, hija. Si no quieres comer, no comas, pero por lo que más quieras lávate bien esas manos antes de acostarte.

 

Ganador semanal del concurso “Relatos en Cadena” de Escuela de Escritores y Cadena Ser.

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Acerca de Adrián

Me gusta contar y no hablo de matemáticas.
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