Venganza

Igual que lo hacen las ballenas, separa sus diminutos maxilares y emite un sutil gemido ante la amenazadora mirada del dentista y su escalpelo. “Así está bien”, pero el niño no le oye porque se encuentra muy lejos de allí, con sus gigantes ojos negros viendo cómo se acerca un hombre viejo en su barca de madera. “No será como en el cuento, aquí nadie vendrá a rescatarte”. Y abre un poco más su boca.

Anuncios

Acerca de Adrián

Me gusta contar y no hablo de matemáticas.
Esta entrada fue publicada en Microrrelatos y etiquetada , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s