La prueba definitiva para saber si estás muerto

Como cada domingo, ojeé el periódico durante una hora hasta que llegué a las necrológicas, pero esta vez ocurrió algo extraordinario: una de las esquelas iba dirigida a mí. Lo deduje no sólo por mi nombre sino por una emotiva dedicatoria firmada por mis familiares y amigos más cercanos. Solté el diario y me pellizqué hasta amoratarme el brazo, pero no sentí dolor. Corrí a mirarme en el espejo más cercano y vi que una aureola traslúcida flotaba sobre mi cabeza. Me percaté entonces de que la puerta del salón estaba cerrada, –cosa nada habitual–. Al abrirla, hallé un grupo de caras conocidas que  departían mientras tomaban café y pastas alrededor de lo que parecía un ataúd. Quería corroborar que ése era yo y aquel mi funeral. Así que caminé con sigilo hasta él y al asomarme -como quien se asoma a un pozo- comprobé que era yo. Aun así, me negaba a aceptar mi muerte. Y aunque hubiera preferido no hacerlo, me senté en una de las sillas vacías, me armé de valor y agucé bien el oído deseando con todas mis fuerzas que todos comenzaran a hablar horrores de mí.

Anuncios

Acerca de Adrián

Me gusta contar y no hablo de matemáticas.
Esta entrada fue publicada en Microrrelatos y etiquetada , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a La prueba definitiva para saber si estás muerto

  1. marga dijo:

    Si te apetece compartir tus relatos, echa una ojeada a ésto
    http://280ypunto.blogspot.com.es/
    Un saludo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s