El muñeco de nieve

Fotograma del spot "The Journey" de John Lewis

Fotograma del spot “The Journey” de John Lewis

Se despertó con el primer rayo de sol y bajó las escaleras como lo hacía los días de excursión. En la cocina se puso de puntillas para asomarse a la ventana, pero estaba llena de vaho. Acercó su diminuta mano para descubrir que tenía el poder de hacer que se viera otra vez a través de ella. Pero en lugar de su muñeco de nieve, encontró a un ser con las cuencas de los ojos vacías, al que le había arrancado la nariz y quitado la ropa. Ya no había una bufanda a cuadros protegiendo su cuello y los tres botones de su abrigo también habían desaparecido. Está muerto, pensó. En ese momento, entró su madre y lo encontró con los ojos temblorosos ¿Qué te pasa, cariño? ¿Tienes hambre? Y le dio un beso tierno en la mejilla caliente. Pero el niño no encontró consuelo. Se quedó allí un rato, de pie, mirando su muñeco muerto. Hasta que la ventana dejó otra vez de ser ventana, justo en el momento en que su madre abrió la tapa de la olla que había sobre el fuego, de la que salía un leve aroma a zanahoria.

Anuncios

Acerca de Adrián

Me gusta contar y no hablo de matemáticas.
Esta entrada fue publicada en Microrrelatos y etiquetada , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s