Dudas existenciales

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—Nuestros mismos ojos, ¿no le parece increíble, profesor Darwin?
—Lo es, Señor.
—¿Sabe? Siempre me apasionó su teoría sobre la evolución. Y ahora veo a este gorila…
—Fíjese que yo no creo demasiado en mis hipótesis, si no ¿cómo se entiende que un tipo como Leifchild viviera tanto? Además, he de confesarle algo: yo nunca fui ateo.
—¿Y piensa usted que si yo hubiera creado a los animales hubiera entrado a Galilea en burro?
—También.
—Por cierto,¿no tendrá unos cacahuetes?
—Pero Padre, ¡está prohibido dar comida a los animales!
—Venga profesor, no me sea usted más papista que el Papa.

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Acerca de Adrián

Me gusta contar y no hablo de matemáticas.
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