Equilibrio

Bailarina en la barra. Botero

Bailarina en la barra. Botero

Le deseé que tuviera un buen turno y me despedí con la excusa de que estaría una temporada fuera por trabajo. Sería duro no verla cada día pero estaba decidido a encontrar la armonía que necesitábamos. Empecé a comer todo tipo de hamburguesas, vísceras, embutidos. Bebía vino de mucha graduación y coronaba las cenas con tartas de nata y nueces. La báscula me daba la razón en mi cruzada por conquistarla. Engordé casi treinta quilos. Una tarde, la esperé a la salida de su oficina con un ramo de flores y una ensaimada de crema. Me miró de arriba abajo, se recolocó el bolso en el hombro y desapareció moviendo su enorme y precioso trasero.

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Acerca de Adrián

Me gusta contar y no hablo de matemáticas.
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