Inocencia perdida

Fotograma Nosferatu. F.W. Mornau. 1922

Fotograma Nosferatu. F.W. Murnau. 1922

El bebé yace boca arriba palmoteando en el pequeño ataúd de madera que ha fabricado su progenitor a la luz de la luna durante semanas. Mira curioso esos cuatro ojos oscuros y felices que le admiran a ambos lados de la caja y que están a punto de mojarle con un reguero de babas contenidas. Entonces ocurre. La pequeña criatura sonríe enseñado sus colmillos inferiores, solitarios, diminutas montañas nevadas. Sangre de nuestra sangre, piensan. Qué hermoso. Y sin esperarlo, de su boca emite un balbuceo que acaba produciendo una palabra que es perfectamente inteligible: a-j-o.

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Acerca de Adrián

Me gusta contar y no hablo de matemáticas.
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