Parchís

Justo en este momento, las cuatro fichas azules del abuelo están siendo amenazadas por dos rojas de papá, una amarilla de la tía Julia y otra verde, del tío Manuel. Se nota que los tres están como locos por matarle y aunque intentan disimularlo no lo consiguen: papá ya ha empezado con el desagradable tic en el ojo izquierdo, igual que cuando le miente a mamá; la tía Julia tose todo el rato y pone la excusa del tabaco y dice no se qué de la faringe; y al tío Manuel, que no suelta su pañuelo, las fichas se le resbalan de las manos. Lo de jugarse la casa, su única herencia, al parchís, solo se le puede ocurrir al abuelo. Pero es que a él, lo que de verdad le hace feliz es jugar al cinquillo en casa de su amiga Jacinta.

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Acerca de Adrián

Me gusta contar y no hablo de matemáticas.
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