Una espina clavada

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“Ukrainian Cuckoo Clock” Nicholas Vaughan

Es como sale mejor, dice ella. Y extiende una fina capa de miel sobre la parte mullida de la palma de él. Ambos contemplan el microscópico punto negro, que parece una pulga conservada en ámbar. Cuando añadamos el bicarbonato la mezcla atraerá la astilla hacia la superficie, sigue ella. ¿Acaso te hiciste enfermera?, bromea el hombre. Me hice madre, suelta ella de repente. Lo anuncia bajando la mirada y sus ojos van a parar al reloj de cuco hecho pedazos en el suelo. ¿Te duele?, continúa ella. Puedo soportarlo, dice él. ¿Me dejas darte un consejo?, pregunta ella volviendo otra vez a los ojos y a las manos del hombre. Claro, responde él, que ahora clava su mirada en la pared vacía. La próxima vez no olvides ponerte los guantes, concluye ella.

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Acerca de Adrián

Me gusta contar y no hablo de matemáticas.
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