Empeñar a papá

"Suitcase" Raffaele Iaechetti

Es lo mejor para todos, se apresuró a decir mamá. Mi hermana Julia y yo miramos a papá, que seguía masticando brócoli sin levantar la mirada del plato. Aunque no se conserva del todo mal, continuó mamá, no nos darán mucho por un hombre cojín, pero hijos, cualquier ayuda es buena en estos tiempos que corren. Luego se levantó y empezó a recoger la mesa antes de que hubiéramos acabado de cenar.

A la mañana siguiente, antes de irnos al cole, papá se despidió de nosotros dándonos un beso en la mejilla. Hasta en esto somos pobres, pensé yo. Os quiero, dijo después, en cuanto la situación mejore un poco, volveré, os lo juro. Julia y yo salimos de casa corriendo porque mamá ya había empezado a tocar el claxon de esa manera tan desagradable.

Papá nunca nos compraba helados o nos llevaba al cine pero aún así lo echamos de menos. Mamá dice que lo de estrenar zapatos a diario y oler a jazmín todo el tiempo es para cubrir el enorme vacío que le ha dejado papá. Algunas tardes nos lleva al burger y por las noches se encierra en la habitación a hablar por teléfono con esa amiga nueva que tiene. La oímos reírse mucho y no para de repetir no se qué de una mujer florero.

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Acerca de Adrián

Me gusta contar y no hablo de matemáticas.
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