Venganza

"Picnic" Harold Williamson

“Picnic” Harold Williamson

No era el mar pero se le parecía, le había dicho mamá a la abuela. Llegamos al pantano a mediodía, con la nevera azul, la mesa de tablero y las sillas plegables. Y antes de que nos hubiéramos instalado, papá ya había plantado a la abuela en primera línea. En todo el tiempo, lo único que hizo ella fue contemplar el paisaje en silencio: el agua borrosa, la pinada alrededor, el cielo sin nubes. Al domingo siguiente, como de costumbre, fuimos a comer a casa de la abuela, pero aquello ni era cocido ni se le parecía.

 

Microcuento finalista en el certamen “100 palabras para mamá” convocado por la editorial El Libro Feroz.
Anuncios
Publicado en microcuentos, Microrrelatos, Premios | Etiquetado , , , , , , , , | Deja un comentario

El abuelo

"George walks into the autumn of his life" Georgina Bowater

“George walks into the autumn of his life” Georgina Bowater

La mañana del seis de enero, llegamos a casa del abuelo tan emocionados que casi fundimos el timbre. Él nos abrió la puerta con una gran sonrisa pero nosotros corrimos hacia el salón como liebres perseguidas por galgos. Detrás venían papá y mamá, que nos encontraron allí, plantados frente al árbol, mirándolo en silencio, deseando que aquello se tratara de una broma del abuelo. En lugar del espumillón, una gran bufanda roja envolvía el viejo abeto de plástico de arriba abajo. De una de las ramas colgaba un abrigo negro que hacía tambalear toda la estructura. Y en la punta, la Estrella de Oriente de siempre había sido sustituida por una boina a cuadros.

—Pero chicos, ¿qué hacéis que no vais a por vuestros regalos? —dijo de repente el abuelo señalando con el bastón el perchero que había junto a la entrada.

Publicado en Microrrelatos | Deja un comentario

GH RIP

"Security Camera 30" Gerard Boersma

“Security Camera 30” Gerard Boersma

Nos comimos a unos cuantos vecinos para no defraudar a nuestros fans. Después del robo del brik de leche de Evelyn la noche del martes, de los recurrentes insultos sufridos por Matías, el invidente, por coger siempre las croquetas más grandes o de la hipocresía de Rashid, que por más que demonizaba el jamón, sus manos siempre olían a tocino, decidimos llevar el espectáculo a otro nivel. Así que anoche escalamos el muro y asaltamos a nuestros vecinos. La policía todavía nos está buscando. Por su parte, nos hemos enterado de que la organización del programa, que ya piensa en la próxima edición, ha hecho una oferta muy jugosa por las casas.

Publicado en microcuentos, Microrrelatos | Etiquetado , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Instrucciones para subir a una báscula

"21 grams...naught 2012" Sonya G Peters

“21 grams…naught 2012” Sonya G Peters

Una vez haya realizado todas las tareas del hogar que tuviera pendientes: bañar a los niños, tender la colada, recoger los utensilios de la cena, etc. diríjase tranquilamente a su baño (no importa el tamaño del mismo, si usted puede entrar en él, una báscula también). Encienda la luz, cierre la puerta a su espalda, desnúdese y ponga sus pies descalzos en paralelo frente al aparato. Ni muy lejos ni muy cerca (sabrá la distancia adecuada cuando realice la operación). Después, eleve el pie derecho un palmo y apóyelo sobre la superficie de la báscula. Repita la misma operación con el otro pie. Una vez arriba, y sin moverse, cierre los ojos y piense en algo bello: el vuelo de los estorninos, los fiordos noruegos a atardecer, el Concierto nº2 en C menor de Rachmaninoff… Piense en este tipo de imágenes hasta que encuentre la paz interior. A continuación, acceda a abrir los ojos (ambos al mismo tiempo) y dirija su mirada hacia abajo, justo en el lugar donde se encuentra la esfera numérica en cuyo centro, la aguja (normalmente de color rojo) marcará, con un ligero temblor, una cifra concreta. Esto, en el supuesto de que se trate de una báscula analógica porque si la suya es digital es probable que a estas alturas la pantalla esté apagada y no sepa usted cuál es su peso. Si sucede así, le recomendamos reduzca el tiempo previo de búsqueda de imágenes bellas a unos pocos segundos. Sea como sea, supongamos que tiene ante sí, es decir, debajo de sí, la cifra que indica el peso que acumula en todo su ser, esto es, huesos, músculos, órganos, vísceras, fluidos, grasa… Si usted está feliz con el resultado, sonría conteniendo un grito y después, como si nada, vaya a celebrarlo con su gente, que a estas horas le estará echando de menos. Si no está demasiado satisfecho o satisfecha con el resultado, ponga remedio a partir del día siguiente de la forma que más le convenga o apetezca. Eso sí, tenga la seguridad de una cosa: usted puede lograr lo que se proponga. Y ahora vaya y siéntese a ver la tele con su pareja, sus padres, sus hijos, su perro. Y si no tiene a nadie, mejor, más sitio en el sofá para usted. Hoy se lo ha ganado, le pese a quien le pese.

Primer premio VIII concurso literario “Premio Baros”
Publicado en Cuentos breves, microcuentos, Microrrelatos, Premios, Relatos | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Triste final

"Reaping for death" Patrick Lee

“Reaping for death” Patrick Lee

La muerte se ha olvidado de nosotros. Comenzamos a sospechar de su pérdida de memoria la mañana que bajó a desayunar con la túnica negra desteñida por haberla lavado con agua caliente. Otro día, de repente, nos preguntaba malhumorada dónde habíamos escondido su guadaña. O nos la encontrábamos en mitad de la era apuntando al cielo con el rastrillo del abuelo. Ahora, cuando, una vez al mes, vamos a visitarla a la residencia, casi nunca nos reconoce. Pero eso no es lo peor. Lo más triste es cómo la mira todo el mundo. Es como si no acabaran de fiarse de ella, como si sospecharan que de un momento a otro fuera a empezar a recordar.

Publicado en microcuentos, Microrrelatos | Etiquetado , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Los niños que vinieron del frío

"The crying baby" Tarasonoio Giovanna Mancini

“The crying baby” Tarasonoio Giovanna Mancini

Todo comenzó con la llegada del invierno. Lo que no habían logrado los radiadores de agua caliente, las estufas eléctricas, los braseros de pueblo, el fuego, ni siquiera el sol, lo consiguieron los abrazos.

Nunca supimos quién fue el primero. Y si esos mismos brazos, quién sabe si suaves y fornidos, quién si peludos y esmirriados, fueron los que dieron paso al siguiente abrazo. Y al siguiente. Y al siguiente.

Durante aquellos días de hielo, se convirtió en costumbre que si, por ejemplo, bajabas a comprar el pan, alguien te asaltara en plena calle y te envolviera con sus brazos como si estos fueran papel de regalo y tú un paquete sin voluntad alguna. O si estabas esperando el autobús era habitual que lo perdieras a consecuencia de un largo abrazo.

Casualidad o no, nueve meses después, en plena ola de calor, cientos de mujeres dieron a luz desbordando hospitales y servicios de emergencias. Y algo extraño comenzó a suceder entonces. La gente, al contrario de lo que había pasado meses atrás, comenzó a distanciarse. El bochorno era tal que resultaba imposible permanecer cerca de los demás. Incluso para las recientes madres, que de un día para otro empezaron a abandonar a sus bebés en cualquier parte. Hijos que habían surgido del frío y que tuvieron la mala fortuna de nacer durante el verano más caluroso que se recuerda.

 

Publicado en microcuentos, Microrrelatos | Etiquetado , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Papá y mamá

13-1080x675

El baúl de los juguetes está cada vez más vacío. Ahora son ellos quienes juegan a esparcirlos por toda la habitación. Y nunca los recogen.

Publicado en microcuentos, Microrrelatos | Etiquetado , , , , , , , , , , | Deja un comentario